La reforma del Paseo (1 de 2) - Almería Costumbrista

La reforma del Paseo (1 de 2)

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La transformación del Paseo de Almería en boulevard fue un tema constante desde 1889 hasta 1911. El debate se prolongó porque había desacuerdos entre propietarios y comerciantes, al tener ideas diferentes para este enclave fundamental de la ciudad.


Según el redactor del periódico El Radical, había quienes envidiaban que se estuviera colocando el kiosco del Suizo en el Paseo durante 1904, hecho que provocó que la competencia se inventara “la trasformación del Paseo en calle, para que no pudiera seguir instalándose”.

El Paseo - que iba desde Puerta de Purchena hasta calle Rueda López - era una buena copia de la Rambla de Barcelona, pues disponía de un espacio central para peatones y laterales destinados a otros usos. El arquitecto Enrique López Rull se refería a él de esta forma en 1906, en uno de los ejemplares del periódico El Radical.

Más allá del asunto de la pavimentación, por entonces había un problema como el de hoy, dado que resultaba complicado que cualquier paseo estuviera repleto de caminantes. Apuntaba el arquitecto que el del Malecón no se hallaba muy concurrido, ni siquiera llevando música.

Su colega Trinidad Cuartara opinaba de manera similar. Como la disconformidad entre propietarios y comerciantes sucedía principalmente porque los carruajes de estos últimos levantaban polvo y ensuciaban las casas, consideraba que bastaría con emplear adoquines en los laterales y solería de mosaico en el centro.

En abril de 1907 prosiguió el debate. Anunciaba La Crónica Meridional que la idea que se tenía era la de emplear "una espesa capa de grava, tierra y arena" para otorgar mayor firmeza al espacio peatonal. Además, estaba previsto que el piso de carruajes fuera arreglado con arrecife y anchas pasarelas de adoquín, las cuales serían situadas frente a las calles transversales.

Se adoquinó la explanada previa al Paseo del Príncipe. En concreto, desde el final de este hasta el lugar donde había plantadas unas esbeltas palmeras.

Un año después, el Círculo Mercantil planteó la reforma otra vez. El concejal Manuel Pérez García, durante el pleno del Ayuntamiento en el que se leyó el escrito de dicha entidad, expresó que la obra, de llevarse a cabo, beneficiaría al comercio, a la industria y al vecindario. No obstante, señalaba que debía hacerse sin atender a los apasionamientos de unos u otros.

En opinión de Pérez García, las aceras requerían una mayor anchura, para convertirlas en las de un lugar destinado al comercio, pero el cambio no se produjo hasta tres años más tarde. Sólo el Boulevard del Príncipe, que comenzaba frente a la calle Rueda López y llegaba hasta la Plaza Circular, contaba con unas de tales características.

Había quienes deseaban que el Paseo siguiera igual, es decir, como una zona lo más peatonal posible y distanciada de la actividad comercial. Así pues, Plácido Langle opinaba que “el comercio no ganaba absolutamente nada” con la obra, ni contaba la capital “con otro sitio para pasear” y puso de ejemplos los paseos de Barcelona, Málaga y Granada, que eran parecidos al de Almería.

El Paseo del Príncipe no disponía de anchas aceras en noviembre de 1910. Gracias a La Crónica Meridional sabemos las pretensiones del alcalde Braulio Moreno: “En primer término piensa hacer la reforma de convertir el Paseo del Príncipe en bulevar, y para ello quiere dirigirse a los propietarios de fincas, para ver si éstos, como los de la Rambla del Obispo, contribuyen a la construcción de las grandes aceras de portland”.

Estas no fueron pavimentadas con baldosas hasta noviembre de 1911. Precisamente, la obra generó ciertas envidias entre contratistas, ya que hubo quienes emplearon hierros candentes para destrozar los pavimentos. A ello se sumó que un contratista, quien había tratado de venderlos a un precio excesivo, denunció que estaban hechos con materiales de pésima calidad.

Tras muchos años de debates, el Ayuntamiento decidió adoquinar el centro, ensanchar aceras y pavimentarlas con mosaicos. Explicaba el periódico La Independencia en diciembre de 1910 que el centro, de lo que iba a ser boulevard, se pavimentaría con unas losetas de asfalto, como ya se había hecho en la calle Larios de Málaga.

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¿Quieres seguir leyendo? Aquí tienes la segunda parte.

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