La plaza de la Catedral (I) - Almería Costumbrista

La plaza de la Catedral (I)

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El edificio más importante que da nombre y carácter a la plaza es la Catedral, uno de los monumentos más importante de España por ser la única Catedral fortaleza. Se inició su construcción en 1524 en estilo gótico y renacentista. En la fachada a la plaza destaca la majestuosa portada realizada por Juan de Orea.

La plaza de la Catedral ha sufrido grandes cambios a lo largo del tiempo por demolición y nueva construcción de sus edificios y por alteraciones en las alineaciones de las calles que desembocan en la plaza. Y a eso hay que añadir el destrozo ocasionado en el rodaje de la película Patton en 1969 que dejo a la plaza sin fuente y sin árboles.



EL SEMINARIO DIOCESANO

El antiguo Seminario Diocesano fue construido a mediados del siglo XIX y derribado a comienzo de este siglo. En su construcción se ocupó totalmente una calle entonces existente que unía la plaza de la Catedral con la calle Eusebio Arrieta, hoy calle José Ángel Valente. Esa pequeña calle comunicaba en línea recta el Palacio Episcopal y la Iglesia de las Puras, ambos edificios situados en el mismo plano de fachada. Sin embargo el Obispado se anexiono la calle y la ocupó uniendo los dos solares de su propiedad que dividía dicha callecita. Esta calle puede observarse en los planos de la ciudad anteriores al plano de 1864 de Pérez Rozas.
A comienzo de este siglo se derribó el Seminario y se trasladó a la Carretera de Nijar. El Obispado encargó al arquitecto Ramón de Torres el proyecto del edificio actual para Residencia Sacerdotal. El arquitecto diseñó el edificio con un estilo clásico racionalista muy adecuado en composición y volumetría al espacio monumental. 

Resulta excesiva la proximidad a la puerta de la Iglesia de las Puras, encajada en el rincón de la calle. Ramón de Torres sabedor de la existencia de la antigua calle del siglo XIX que dividía el solar en dos partes quiso al menos recuperar su recuerdo y dejar señalada su traza en la fachada proyectando a tal fin un cuerpo vertical de cristal y lamas horizontales de madera que divide en dos la fachada y al mismo tiempo resuelve el encuentro quebrado de las alineación de la calle Cervantes con la Plaza. En la foto puede observarse ese cuerpo de fachada donde se encontraba la calle del siglo XIX.

Escrito por el arquitecto Juan Díaz Pérez



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