El marmolista de la calle de los Aljibes - Almería Costumbrista

El marmolista de la calle de los Aljibes

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En la última década del siglo XIX casi no existían grandes máquinas para la fabricación. Fue entonces, en 1891, cuando Francisco López Márquez instaló su negocio de mármoles, esculturas y lápidas en la calle de los Aljibes - hoy conocida como tenor Iribarne -.
 
El Café Suizo, un enclave visitado por extranjeros que residían en la ciudad, estaba en pleno funcionamiento y contaba, por tanto, con un kiosko para el verano. Frente a este se hallaba el taller del escultor que hoy nos ocupa, al que se accedía por la calle Tenor Iribarne, como también a la vivienda que tenía junto a su familia encima del comercio.


Francisco López Márquez, marmolista y escultor. 

Era hijo de Pascual López, un señor influyente en determinados círculos, por lo que, según datos que conocemos, no extraña que varios de los miembros de la familia pertenecieran a la masonería, a través de la cual se obtenía un gran poder en la sociedad.

Sin embargo, ésta no pudo evitar que los hijos varones del marmolista, durante la Guerra de Marruecos, estuvieran obligados a enrolarse en el ejército. Tal hecho provocó que tomaran rumbo a Argentina, para poder seguir viviendo con la máxima libertad posible.

Desempeñaron distintas labores tras su llegada al país. Manolo se dedicó a dar clases de francés en la ciudad de Rosario y trabajó en una empresa de yerba mate; Pascual tenía una pequeña joyería; Juan Antonio era químico en una empresa de jabones y perfumes.

Además, otro de ellos - Paco - instaló el hotel "Almería" junto a la playa de Mar del Plata. De este establecimiento no queda ni su sombra, pero sí sabemos que hay un gran rascacielos en el lugar, que se sigue llamando igual que aquel negocio.

Por desgracia, no ocurrió lo que señala el tango de Carlos Gardel, es decir, no todos tuvieron la suerte de divisar las luces del retorno, ni pudieron volver a su tierra con la frente marchita. Sí lo hicieron, sin embargo, sus hijos, quienes hoy nos enseñan la fuerza e importancia que tienen las raíces que nos pertenecen por naturaleza, pero esa es otra historia.

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