La casa vieja de la familia Fuentes - Almería Costumbrista

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La casa vieja de la familia Fuentes

La casa vieja de la familia Fuentes

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Cuando Lidia era pequeña, pasaba muchas horas en el hogar de sus abuelos. Hoy observa los suelos de la casa vieja de la familia Fuentes y no puede evitar sentirse nostálgica, pues en ellos no ve sólo un bonito pavimento hidráulico, si no una lista interminable de recuerdos que le transportan a la niñez; en la Calle Arqueros aún puede leerse su nombre, pues era muy traviesa y hacía esas cosas, pero otros han quedado olvidados en aquella antigua casa que se encuentra muy próxima a la Plaza de Toros de Almería.
Fachada principal de la casa

Los zócalos rojos que observamos, hoy muy castigados, nos devuelven una Almería con solera, en la que los edificios llevaban otros revestimientos, y el fantástico mirador es testigo de una ciudad que podía contemplar el horizonte sin encontrarse con un gran bloque de hormigón. Huelga decir que, para Lidia, cada rincón de la antigua casa esconde algún secreto de quienes la habitaron.
Su familia, que procedía de Ohanes, pensó que sería un bonito lugar para comenzar una vida. Por este motivo, el Señor Fuentes decidió comprar la casa a principios del siglo XX, a la que unos años más tarde habría que añadir una planta; llama la atención el suelo de la entrada del hogar, que dispone de una greca similar a las que hacía la Fábrica Escofet, Tejera y Compañía de Barcelona, pero no pasa desapercibido el suelo blanco y rojo de la cocina – sin duda, le daba un toque muy original -, ni la gran campana extractora de esta, como tampoco las estrellas rojas del suelo de la salida al terrado, que se asemejan también a los de la empresa que hemos citado.
Después de darle a un interruptor poco común en nuestro tiempo, subimos por las antiguas escaleras, desde las que se puede ver la viga de madera del techo, y llegamos a una planta en la que hallamos varios dormitorios. Sorprende el tono intenso del azul de las paredes de uno de ellos, la rojiza cenefa del pavimento hidráulico, la cual puede verse también en despachos que hay por la ciudad, y el rinconcillo del mirador, que dispone de un marco muy particular.
Suelo hidráulico de tres tipos con una misma cenefa
Sin necesidad de ojear demasiado, sólo con mirar los suelos, podemos hacernos una pequeña idea de la vida que tuvo la casa, pues las flores de uno de los cuartos reflejan el buen gusto de las mujeres que la habitaban; estamos de acuerdo con Lidia, este hogar es mucho más que un simple lugar, es el testigo del esfuerzo de una familia para salir adelante, aunque hoy haya polvo de más y grietas en sus paredes.

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