La sombra de Espronceda - Almería Costumbrista

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La sombra de Espronceda

La sombra de Espronceda

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A principios de 1979 fue derribada la casa en la que, según la leyenda popular, vivió el poeta extremeño José de Espronceda. Se trataba de un palacete en calle Cisneros, en las proximidades de la Catedral.
El querido Espronceda fue elegido diputado por Almería en marzo de 1842, dos meses antes de su muerte y sin que tuviera la menor noticia de ello, pues dicha decisión la tomó el general Espartero. Según palabras de este, que hoy rescatamos de la prensa antigua, “al convocar las Cortes como el renombrado autor del «Diablo Mundo» no estaría mal perteneciendo a una de esas mayorías que hacen la dicha y el contento de cualquier gobernante”.


El autor de la famosa “Canción del pirata” tenía su residencia almeriense, según se rumorea, en una zona poblada de casas que aún cuentan con portales con títulos nobiliarios y frontones con altos relieves. Sin embargo, ahora hay un modesto edificio que lleva su nombre, otro atentado más contra el patrimonio de nuestra ciudad.
Como dato anecdótico, os contamos que la calle Javier Sanz, próxima a Rambla Obispo Orberá, una vía que estaba destinada a personas con buen poder adquisitivo, se llamó “Espronceda” en los últimos años del siglo XIX. No era mala manera de recordar a este poeta que forma parte de la historia de Almería.
Si levantase la cabeza y viese qué han hecho con su morada, más de un disgusto se llevaría, pues no era un hombre que callase aquello que pensaba. Un ejemplo de esto, el 5 de Mayo de 1842, en defensa de un diputado, escribía lo siguiente en una hoja: “pido al Congreso se sirva declarar que considera el acto del señor Olavarria, mas como un rapto de locura, que como un insulto al Congreso”.
Espronceda fue quedándose sin fuerzas poco a poco, debido a unas fiebres que acabaron con su vida cuando sólo tenía 33 años. Tal es así que sus contemporáneos decían de él que su cargo de diputado le estaba llevando a la tumba, puesto que cada vez tenía peor aspecto y sus discursos no eran lo que se dice muy brillantes.
Parafraseando uno de sus poemas, la sombra de Espronceda duerme hoy tranquila en el rincón que lleva su nombre en Almería. Siempre estará en nuestro recuerdo.

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