Bombas contra La Cartagenera - Almería Costumbrista

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Bombas contra La Cartagenera

Bombas contra La Cartagenera

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El guardia municipal Horacio Sánchez Giménez hizo entrega de una bomba en la comisaría a Alejo S. de la Peña, el 29 de diciembre de 1933. Esta tenía forma cilíndrica, como si se tratase de un antiguo carrete, y se la había dado Enrique Carmona, de 11 años de edad, quien la encontró en la Calle Santiago Vergara de Almería.

Tras diversas investigaciones, los agentes determinaron que la bomba había sido colocada en el alféizar de la ventana de Asensio Díaz Solano, el cual llevaba la fábrica de mosaicos La Cartagenera junto a su hermano José y su cuñado Esteban Ros Barbero. Dicha fábrica estaba situada en Carretera de Granada, donde hoy se halla el residencial que lleva el mismo nombre.
Al parecer, la hija de Asensio Díaz, Dolores Díaz Agüera, había abierto la ventana aquella mañana y no advirtió que estaba tirando a la calle una bomba que alguien dejó en el alféizar de esta, ya que pensó que se trataba de un trozo de hierro sin importancia. Los policías comprobaron que la mecha ardió durante un rato, dado que en la ventana observaron huellas de fuego y dos trocitos de mecha que estaban quemados.
Aquel día también se comunicó por teléfono el hallazgo de otra bomba, de unos quince centímetros de largo por ocho de ancho, en la casa que tenía Esteban Ros Barbero en la Calle San Lorenzo. Fue colocada de la misma manera que en la de su socio Asensio Díaz Solano y ambas eran tan parecidas como las que pusieron en el colegio que llevaban los Maristas en la ciudad.
Se desconoce la autoría de este atentado fallido, pero, según la época, todo apunta a los obreros afines a la izquierda republicana, descontentos entonces con sus condiciones laborales.

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